Estación Central

Arz Subercaseaux #4249

El Monito

Santiago, 6 agosto de 2016. Llegamos a la legendaria Población Los Nogales, de la comuna de Estación Central. Barrio que tiene una fuerte tradición cultural y organizativa, gracias al ímpetu y esfuerzo de sus primeros pobladores; espíritu que han heredado las generaciones subsecuentes. Un residente emblemático de Los Nogales fue el mismísimo Víctor Jara y cada 6 de enero, los vecinos se toman los pasajes y calles para celebrar el aniversario de su fundación. Son celebraciones que casi no se ven en los barrios de Santiago.

Comenzamos la segunda parada de “La Ruta Cuequera” buscando la dirección Arzobispo Subercaseaux 4249 para instalarnos en la picada popular El Monito, administrado por Manuel Donoso Meneses y familia.

Al ubicar su portón negro, ingresamos encontrándonos con una barra extensa en cuya superficie se expone un amplio surtido de brebajes que estimulan las glándulas salivales de inmediato. El local ya cuenta con la presencia de sus clientes frecuentes que ya están instalados probando los aperitivos

Caminando por el pasillo que divide el local, llegamos a lo que son los comedores: un espacio ancho iluminado por una exquisita luz natural y con vista abierta a la cocina, centro de operaciones de El Monito de donde ya empiezan a salir los aromas a comida casera.

Poco a poco, van apareciendo los cuequeros citados a la reunión. Comienzan a desfilar los abundantes platos que serán devorados, acompañados de algunas jarras de chicha y otros menesteres.

El local se llena y don Manuel nos lleva a conocer la cancha de rayuela que se aloja al interior del local. Sí. Leyó bien. ¡Una cancha de Rayuela!. Nos cuenta que aquí funciona el Club de Rayuela “Los Inseparables”, y desde hace aproximadamente 30 años vienen los socios y amigos a jugar, conversar y compartir.

A medida que disfrutamos de la cancha, de ver tejos volar, y de la historia que tiene impregnada en los muros este local, empiezan a escucharse las primeras guitarras, acordeones y panderos.

Improvisada y enérgicamente, los músicos y cantores desenfundan sus voces e instrumentos para comenzar la farra con la reina de este local que, desde aquella época en que el mismísimo Hernán “Nano” Nuñez -amigo del dueño- iba a cantar cuecas, fue, es y siempre será la soberana: la cueca chilena

¿Cómo nace la picada “El Monito”?

Nace con la intención de ofrecer almuerzos y un espacio para servirse algún vituperio en el barrio. El negocio es familiar. Hoy somos 3 hermanos que administramos el local y nos vamos rotando en la atención de nuestros clientes. Dado que es un proyecto familiar, hasta los hijos trabajan y ponen el hombro en “El Monito”.

¿Por qué el nombre?

Viene desde mi niñez. Desde pequeño me dicen “El Monito” y luego, cuando grande, empezamos con el local, esto se transmitió a los amigos, los que graciosamente decían “Oye, vamos a tomarnos una cosa poca donde el Monito”. Desde ahí fue que quedó el nombre.

¿Cómo se origina el Club de Rayuela “Los Inseparables”?

El Club tiene su génesis en la calle Nicasio Retamales, del barrio Arica. Se traslada acá al barrio Los Nogales hace aproximadamente 30 años. “Los Inseparables” se origina principalmente por las ganas de compartir y disfrutar en torno a este deporte chileno, tan nuestro.

¿Cuáles son los platos típicos de la casa?

Bueno, acá siempre mantenemos la tradición de la comida casera. Los platos más solicitados y sabrosos son las pantrucas, charquicán, cazuela, carne mechada y pescado frito. Además del mastique, para la sed, y dependiendo de la temporada, tenemos para ofrecer borgoña, chicha, pipeño, cervezas, vino tinto y del otro.

¿Y, cómo llega la cueca a “El Monito”?

Esto viene de tradición familiar. Desde toda la vida, a mi padre y madre, les ha gustado la cueca. Ellos eran descendientes de Colchagüinos y desde ahí traían la raíz folclórica que yo, de alguna forma, heredé y transmití al local.

Por ejemplo, tuve una larga amistad con Hernán “Nano” Nuñez. Con él pasamos largas jornadas aquí en el local conversando de sus historias y de cueca chilena. El que hoy, los muchachos vengan a cantar cueca a mi local, de alguna forma rememora esos tiempos hermosos de canto y farra que antiguamente armaban los viejos.

Texto Original: Diego Valenzuela Martínez / Edición: Cristina González Ramírez

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  • Ya me voy con los amigos
    tirando pa´ Los Nogales
    donde están las buenas cuecas
    y también los comensales

    Aparecen panderos
    para la farra
    tañadores, platillos
    con la guitarra

    Con la guitarra, si
    y la rayuela
    con “Los Inseparables”
    dele chilena

    Vamo’ a darno’ un lujito
    donde Monito

    Autor: Creación Colectiva

  • PALPITÓ HASTA “EL OLVIDAO”
    EN LOS NOGALES LA VENA
    SEGUÍA EN LA PICÁ DEL MONO
    LA RUTA DE LA CHILENA

    Somos cuequeros hambrientos
    de corazón nogalino
    combinamos chicha y vino
    almorzamos bien sedientos
    soplamos los 4 vientos
    con el pito achiquillao
    y con el trino endiablao
    el boca e’caballo habló
    el cuequerío bailó
    PALPITÓ HASTA “EL OLVIDAO”.

    La belleza de mujer
    es el volcán refulgente
    La Flor de Juanas presente
    nos dio un botón para oler
    esa noche iba a ser
    una noche bien morena
    con su murga chilenera
    cómo nos conmoverían
    antes borboteó ese día
    EN LOS NOGALES LA VENA.

    Y había cancha’e rayuela
    de la corta y de la larga
    los cuequeros a la carga
    tímidamente se cuelan
    allá van: los tejos vuelan
    mientras la fiesta y su trono
    reinaba con sus mil tonos
    los cantores rinden harto
    con un litro todo el canto
    SEGUÍA EN LA PICÁ DEL MONO.

    El almuerzo bien chileno
    y con chilenos brebajes
    se nutrieron los paisajes
    de muchos ricos venenos
    la seducción en su seno
    invadió toda la escena
    no hubo silencios ni penas
    pues guitarras y panderos
    hacen que sea este sendero
    LA RUTA DE LA CHILENA.

    Autor: Venicio Maluenda Hernández

  • Diseño: Camilo Henríquez Armijo

  • Puedo decir que esta especie de “culto” que se forma en torno a la chilena me apasiona, reunirnos en torno al mismo sentimiento y enamorarnos por 6 minutos…que es lo que dura una pata.
     Romina Gallardo González

    Una dichosa tarde se vive dentro de esta fiesta chilena llena de alegría, risas, amistad y encanto. Un espacio donde “todos los monos bailan” y cada cual condimenta a su estilo este bonito encuentro ¡Arriba la Chilena mi alma!.
     Maximiliano Milosevic Catalán 

    Desde el ingreso a la salida pura gente linda, puro cariño y entrega, belleza del alma que nutre y que da vida a lo más hermoso de la vida…nuestra cueca querida!!!.
    – Mariela Aguilera Araya

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