Recoleta

Nueva Rengifo #381

Lamilla

Santiago, 03 septiembre de 2016. Septiembre comienza y trae esos aires primaverales, ideales para asados, volantines y fiesta. Para esta jornada, el día recibe a los cuequeros con mucho calor y el Sector de La Vega -comuna de Recoleta- como es de costumbre, atrae multitudes en esta mañana sabatina.

Por uno de sus rincones, específicamente por el pasaje corto, Nueva Rengifo #381, se reúnen los amantes de La Chilena en el local comandado por la señora Ester Castro Urbina. Es la tercera parada de “La Ruta Cuequera”. Lamilla es un bar conocido por ser un refugio del frío y, por sobre todo, del calor para músicos, veguinos, peatones y quien se anime a descansar después de una larga tirada en La Vega Central o en Patronato.

Cerca del metro Patronato, se encuentra este local que recibe a sus comensales con un mesón que en su cubierta ostenta cuatro trofeos gloriosos que, en realidad, son jarras imponentes con brebajes varios. Luego, se descubre aquella que fue la segunda pasión de don Manuel Lamilla -difunto esposo de doña Ester-: El Magallanes, club por el cual jugó en sus tiempos mozos. Se sabe porque en la decoración saltan a la vista banderas y cuadros que homenajean al equipo.

Ya sentados nos disponemos a pedir la tradicional cerveza para calmar los efectos de las altas temperaturas, la que es acompañada por una rica empanada, que es fiel representante del local, pues es reconocida como la especialidad de la casa.

Poco a poco llegan los comensales, los amigos, y salen a la pista una guitarra y un pandero que la misma dueña de casa presta para comenzar la farra; ambos instrumentos cuequeros fueron dejados por su marido, como recuerdo y que están disponibles para quien lo solicite con el fin de darle vida a la música chilena.

Por fuera, deambula un mar de gente: veguinos, comerciantes, verduleros, compradores, trabajadores, familias y de un-cuanto-hay, y no pueden evitar sentir las vibraciones que salen del Lamilla. Salen más guitarras. Ahora, un cajón marca el pulso. Suenan platillos y el jolgorio chileno se vive hasta que el atardecer disipe el calor, donde literalmente la gente termina desbordando el local de alegría y cueca chilena.

Esta no es una fiesta que rompe la rutina; no es una cosa sorpresiva. Es sabido y conocido que en Lamilla se oyen cuecas. Entre todo lo que nos cuenta doña Ester, ella nos lo confirma.

¿Cuándo nace esta picada?

Nace en el año ‘62, poco después del Mundial de Fútbol que tuvo como sede Chile. Anteriormente, tuvimos otro local a un par de cuadras, pero decidimos venir a trabajar acá porque estaba más cerca de La Vega Central. Después de la partida de mi esposo yo quedé a cargo. Hoy, este local es atendido por su propia dueña (sonríe orgullosa).

¿Por qué se llama “Lamilla”?

Se llama así por el apellido de mi marido: Manuel Lamilla. Al anterior local le pusimos otro nombre, pero a éste se le quiso dar un sello más familiar.

¿Cuáles son los platos recomendados de la casa?

En mi local podrá encontrar el típico crudo, sándwich de pernil en pan amasado, guatitas, riñones al jerez, porotos, charquicán y la especialidad de los sábados, empanadas de pino caseras, ¡las mejores!

Para acompañar los platos tenemos la casi extinta malta con harina, borgoña, chicha, pipeño, vino y de todo para la sed del cliente.

¿Cómo se vincula “Lamilla” con la cueca chilena?

A través de mi esposo. Siempre le gustó. Él tenía mucha chispa y disfrutaba mucho de la música chilena. Es por eso que permitimos cantar cueca acá, para que la tradición no se pierda.

Antiguamente, muchos cantores cuequeros reconocidos pasaron por aquí, entre esos los mismísimos Luis Araneda “El Baucha”, Raúl Lizama “El Perico” y el gran Mario Catalán Portilla.

¿Cuál es la relación entre “Lamilla” con La Vega Central?

 Le debo mucho a La Vega, a su gente, a todos los que han pasado por acá a almorzar, a tomarse un traguito, a compartir conversaciones y vivencias. Sin duda La Vega es el mejor lugar donde podía estar el local, solo puedo agradecer y decir: “Después de Dios, está La Vega”

Texto Original: Diego Valenzuela Martínez / Edición: Cristina González Ramírez

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  • Ya nos vamos pa’ Lamilla
    Nueva Rengifo y bajando
    muy cerquita de La Vega
    el jolgorio se va armando

    Es la cueca chilena
    y los panderos
    que arman flor de bochinche
    con los cuequeros

    Con los cuequeros, si
    de vida inquieta
    sacan el gorgoreo
    en Recoleta

    Pa’ cuecas palomillas
    vamo’ a Lamilla

    Autor: Creación Colectiva

  • Y NOS FUIMOS PA’ LA VEGA
    DONDE TODO ES COMENZAR
    DONDE LA CUECA ES ENTREGA
    Y HAY QUE CANTAR Y CANTAR

    Nueva Rengifo: Lamilla
    desde el Metro Patronato
    pa’ mandarse medio pato
    de un borgoña con frutilla
    y hay mucha gente sencilla
    dispuesta pa’ la refriega
    algunos desde la pega
    otros de cualquier parte
    quisimos tañar el arte
    Y NOS FUIMOS PA’ LA VEGA.

    Parroquianos y cantores
    incitamos el despegue
    primaveral pa’ que llegue
    el ardor de los ardores
    el baile de contendores
    la cueca para abrazar
    la seducción, el vibrar
    del metal de los panderos
    el pito del pregonero
    DONDE TODO ES COMENZAR.

    Imposible no bailar
    la rueda fue maravilla
    gorgoreando las chiquillas
    hicieron a un dios girar
    cómo no querer vibrar
    si esta gallinita ciega
    y este gallo se restriegan
    cuando canto y baile arrasan
    donde la cueca es la brasa
    DONDE LA CUECA ES ENTREGA.

    Es la tercera estación
    la de ponches coloridos
    la estación de los olvidos
    y el recuerdo y la emoción
    La Vega en ebullición
    donde todo es tan vital
    donde todo es batallar
    desde temprano hasta tarde
    este fuego arde y arde
    Y HAY QUE CANTAR Y CANTAR.

    Autor: Venicio Maluenda Hernández

  • Diseño: Camilo Henríquez Armijo

  • El proyecto La Ruta Cuequera ayuda a desenterrar la esencia del pueblo chileno y su fiesta, siendo inclusivo y participativo en todos sus aspectos. Desde la amistad, el respeto, y nuestras tradiciones se crea una fiesta de sana convivencia donde todos aportamos a reencontrarnos con nuestras raíces.
    – Enrique Quiroz Williams

    Al llegar a Llamilla fui recibida por mis amigos cuequeros, linda gente disfrutando de nuestra chilena compartiendo cada canto y baile que llena nuestras almas de gozo. Que viva nuestra cueca chilena.
    – Ingrid Solís Rail 

    Rincones cuequeros donde el canto y el verso exponen un sentimiento de chilena y hermandad popular, donde se pega el grito con gallardía e historia plasmada por las calles de Santiago. Eso es lo que se vive en la Ruta Cuequera.
    – Rubén Alvarado Donoso

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